La pasión de toda mujer

La pasión de toda mujer

Las mujeres que amamos la moda, estamos divididas en varias categorías. Las que amamos los bolsos y zapatos, las que nos derretimos por las joyas, las que soñamos con vestidos y fulares y las que morimos de amor por cualquiera de las cinco cosas.

La emoción que siente una mujer cuando estrena cualquier complemento es indescriptible. Bien se ha dicho de manera reiterada “dale a la mujer los tacones perfectos y conquistará al mundo”. Lo mismo si lleva en sus manos un accesorio de lujo, hace que levite a donde vaya y se sienta segura de quién es, de su belleza, su estilo y su rol en el mundo.

El estado anímico cambia por completo. Empieza el día, la mujer hace una revisión de su agenda y sabe qué lucirá de pies a cabeza. Y por supuesto, saben cómo complementar su outfit para ir a conquistar el mundo. Solo necesita captar una mirada para que la energía que le inyecta a su rol como profesional se eleve por completo.

Que les ocurre con los bolsos? Bien se dice que la mujer lleva su mundo en él. Solo ella puede conocer rincón a rincón lo que ocurre dentro de ese particular bolso de piel que usa a diario.

Confesiones de una amante de la moda en el siglo XXI: “Si tuviera que prescindir de algo podría dejar de comer chocolate, no salir todos los fines de semana o ver un estreno en casa en lugar de ir al cine. Pero nunca podría dejar de comprar un complemento que me haya enamorado”.  Y es que, en el siglo XXI, la predilección por los complementos llega a casos de estudio “clínico”: ser fashionista tiene efectos secundarios. Pero, ¿de dónde viene esta locura nuestra por coleccionarlos?

Desde los años 30 a los 60 las divas ya apuntaban maneras. El gran ejemplo, Brigitte Bardot, encontró en unos zapatos un aliado para dejar al descubierto sus bellas piernas sobre un estilo icónico y atemporal. Del mismo modo ocurrió con la gran Audrey Hepburn en los 50 o la starlett Carmen Miranda en los años 30. Y es que la pasión por los complementos es innata en las divas de entonces y en las mujeres de ahora.

Quizá sea cuestión de sexo, porque ellos nunca entenderán que soñamos con un vestidor como el de Anna dello Russo con más de -según dicen- 4.000 pares de zapatos y 1.200 bolsos (wow). Quizá sea cuestión de placer, porque nos gusta innovar y vernos diferentes cada día. Sea como sea, las excusas para irnos de shopping son infinitas.

Expertos en el mundo del lujo se han quedado fascinados dando un recorrido por el buen gusto de las mujeres. Solo tienen que verlas en los principales cafés, galerías, y avenidas de Nueva York, París, Londres, para evaluar cómo se transforman sus miradas, incluso su caminar, cuando se sienten guapas. Por supuesto, un complemento bien elegido nos hará brillar más que una joya.



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