Los secretos de la SEDA

El bienestar de la seda

Bien conocido es para todos la sensación tan agradable del tejido de seda acariciando la piel, produciendo reflejos multicolores a la luz del sol y moviéndose de forma vaporosa al caminar envolviendo las formas de nuestro cuerpo. Poder lucir complementos de este espléndido tejido, siempre han sido considerados como experiencias de lujo.

La seda es un tejido natural con numerosas propiedades

  1. Anti-bacteriana: La seda tiene propiedades muy resistentes a los ácaros y a las bacterias, no produce olores ni absorbe el polvo. Por lo tanto, para las personas con pieles sensibles, secas o que se irritan con facilidad o incluso alérgicos a los tejidos sintéticos, los productos elaborados con seda natural son los más recomendables para su salud.
  2. Transpirable: las proteínas que conforman la seda la dotan de una estructura que absorbe el calor y la humedad y la transfiere, haciendo que la piel respire y se mantenga fresca.
  3. Termo-reguladora: los hilos tejidos de seda realizan una función de regulación de temperatura mediante el aire que se mueve dentro del espacio que hay entre hilos.
  4. Anti-estática: la composición de la seda, al contrario de los tejidos sintéticos, permite que no se cargue de energía estática y no produce las desagradables sensaciones de un tejido sintético al pasar esta energía a nuestra piel.
  5. Extra confortable: la seda es la fibra natural más fina, flexible y ligera, lo que facilita el movimiento de la tela y adaptabilidad a nuestro cuerpo.
  6. 100% natural: la naturaleza de la seda es fuerte, resistente y elástica pero al mismo tiempo, tiene unos componentes naturales que la hacen agradable al tacto aportando un efecto relajante y fresco.

Pautas de lavado y mantenimiento de la seda

La seda probablemente sea uno de los tejidos más exquisitos que tengamos en nuestro hogar, pero también de los más delicados, por lo que conocer muy bien cuáles son las mejores formas para cuidar las prendas de seda es muy importante a la hora de conservar cualquier elemento producido en base a este textil.

Cómo lavar la seda

La seda siempre debería ser lavada a mano, aunque las indicaciones de fábrica permitan el uso de lavarropas, pues con el lavado a mano se permitirá dar un trato mucho más suave y cuidadoso a este frágil tejido, para el que debe utilizarse agua tibia, champú para bebés a modo de detergente y aromatizante, y una barra de jabón neutro.

Después de lavar prendas de seda normalmente, puedes preparar su enjuagado con agua enriquecida con un poco de vinagre blanco, que no solo permitirá eliminar cualquier rastro de suciedad, sino que también quitará los restos de jabón, evitando que la seda se oxide o deteriore durante el proceso de secado. Además, puedes añadir un poco de acondicionador para el cabello para acentuar la característica sensación de suavidad y ligereza de la seda, así como para aromatizarla.

Cuando vayas a secar prendas de seda, lo primero que debes evitar es retorcerla para quitarle la mayor cantidad de agua. En cambio, puedes presionarla suavemente con una toalla para quitar el exceso de agua, después cuélgala a la sombra para que se seque de forma natural.

Ten en cuenta que para el secado no se recomienda el uso de ningún aparato, ni de exponer la seda a la luz directa del sol, pues de ser así las fibras del tejido podrían verse dañadas y presentar resquebrajaduras en el futuro, además de perder el color.


Cómo se mide la calidad de la seda

Aunque el precio suele ser un buen indicador, debemos confiar también en nuestros sentidos. El factor clave para detectar una seda mediocre será su rigidez. En las buenas sedas, el tacto será increíblemente suave, brillará pero sin deslumbrar y con una caída muy ligera.

Puede tener imperfecciones debido al origen natural del hilo, no debe alarmarnos, puede ser hasta un signo saludable de su calidad, es la seda sintética la que no presenta ninguna falla.

Como cualquier tejido, también la seda puede presentar arrugas, pero al tratarse de un material tan plástico y moldeable, las arrugas resultan muy fáciles de quitar.

En primer lugar, puedes probar con mantener la prenda colgada dentro de un forro para ropa mientras te das una ducha, ya que de esta forma el vapor y la humedad del baño permitirán que las fibras de la seda se ablanden y se restituya la superficie lisa.

Si realizas estos consejos, y aún sigues teniendo arrugas en la seda, puedes intentar plancharla con una plancha tibia, y siempre cubriendo la prenda.

Sigue estos simples consejos para cuidar prendas de seda y verás cómo permanecen suaves, flexibles y luminosas por muchos años.



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